Desafíos actuales en la educación superior.
Por Marco Antonio Cabral Tijerina
Cuando la inteligencia artificial
(IA) resuelve el producto final (el ensayo, el resumen, la tarea) con un solo clic,
corremos el riesgo de automatizar el pensamiento de los estudiantes,
privándolos del esfuerzo cognitivo que genera el aprendizaje verdadero. Para lograr que los estudiantes utilicen la
IA como un trampolín de pensamiento y no como un sustituto, debemos transformar
la manera en que diseñamos y evaluamos las tareas escolares.
Para proteger la salud mental de los estudiantes y activar sus procesos de pensamiento superiores, tenemos alternativas:
1.“La evaluación del proceso" ¿cómo llegaron a ese resultado?
Permita el uso de la IA para investigar, pero solicite que el entregable incluya el historial de "prompts" (instrucciones) que usaron, qué respuestas les dio la IA, cuáles detectaron que eran incorrectas o superficiales y cómo las corrigieron.
2. Dignificar la labor del estudiante
y preservar la salud mental.
El uso excesivo de la IA a menudo
nace del miedo al fracaso, la sobrecarga académica o la desconexión emocional
con los contenidos.
Recomendaciones:
- Evaluación formativa y las entregas parciales impiden que envíen los trabajos de última hora.
- Enfoque en la praxis local.
- Activando los procesos mentales superiores: análisis, evaluación y creación.
- Rol de editor critico de ensayos provenientes
de la IA identificando sesgos, fuentes reales y mejorando la argumentación.
- Debate socrático con la IA. Sosteniendo sus posturas frente al modelo.
- Fomente la autenticidad del alumno
frente a la perfección.
- Disminuya la ansiedad por el
rendimiento.
- Evaluaciones orales y colaborativas.
La Inteligencia Artificial (IA) llegó para quedarse.
¡Hay que formarse y adaptarse!
¡Hay que formarse y adaptarse!
