ACTUALIDAD

Acerca de la libertad
Por: Eduardo Briones Medrano

La libertad es una propiedad de la voluntad que se manifiesta mediante actitudes y sentimientos que eligen buscar y hacer siempre el bien.

El ser humano aspira a la libertad como una meta, como algo que todavía no se posee, pero se desea, pues la libertad se experimenta ejerciéndola; si no se ejerce, no se tiene.

La libertad no es la capacidad de hacer lo que se quiera, sin sentido, sin norma y sin freno alguno.

No busca el deleite y el placer como única finalidad. Se puede actuar con placer, pero no es el deleite una realidad en sí misma. Es un principio moral que tiene en la práctica muchas consecuencias negativas.

El inicio y el encuentro final

Con la soberbia original del hombre, su libertad quedo fracturada y también inclinada al mal. Pero con la Redención adquirió un nuevo sentido. Por el bautismo adquiere la libertad de los hijos de Dios, los reconoce como sus hijos y sus discípulos conociendo la verdad que los hará libres.

Hasta que no lleguemos a encontrarnos definitivamente con el bien último, que es el Creador, la libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y, por tanto, de crecer en perfección o de rendirse y ofender al Creador.

Explica Tomás de Aquino que la libertad “1) consiste en practicar la doctrina que nos hará libres del error de la falsedad. 2) La verdad de la gracia nos librará de la esclavitud del pecado y de la muerte. 3) La verdad de la eternidad de Cristo nos librará de la corrupción”.

La Ayuda

El Creador no se limita únicamente a inspirarnos el bien. Nos ayuda con los medios necesarios y nos alienta a cumplirlo.

Combate a nuestro favor con un poder incomparablemente superior al de toda multitud de adversarios que nos acosan, se oponen a nuestro progreso y nos inclinan al mal.

El maligno solo puede seducir a aquellos que libremente le dan el consentimiento de su voluntad.

La libertad nos perdió. Esclavos quedamos los que éramos libres. Nada malo fue hecho por Dios. Fuimos nosotros los que causamos la maldad, pero si la provocamos, seremos también capaces de rechazarla con la ayuda del que todo lo puede.