Tiempo Cuaresmal
Por: Eduardo Briones Medrano
La Cuaresma es la temporada más propicia del año para vivir un tiempo fuerte de reconciliación con Dios, ya que, de la grandeza del hombre, sin su Creador... solo polvo queda.
Debemos
presentarnos ante Dios con humildad, sabiendo que así, siempre seremos
recibidos como hijos. Basta hacer cambios de vida y cumplir la penitencia que nos
corresponde para gozar de la vida Eterna.
Para verdaderamente lograr el cambio
se necesita:
Arrepentimiento: Reconocer nuestras culpas, tener
dolor sincero de haber ofendido y propósito de no volver a cometer las mismas
faltas.
Conversión: Buscar
el perdón y la misericordia del Creador
Esperanza: Confiar y esperar que el Señor nos devuelva la alegría de la salvación
Este tiempo nos pide ayunar, que no solo significa privarse de alimento, sino principalmente cambiar nuestro comportamiento de vida, por ejemplo:
- JUICIOS – No juzgues. El Todopoderoso perdona a quien
se arrepiente.
- EGOÍSMO – Renuncia al excesivo amor a sí mismo. Piensa
en los demás.
- ENOJO – Controla tu carácter. Practica la virtud de la paciencia.
- ANGUSTIA – No dejes que el temor te agobie. Reza con más
frecuencia.
- INDIFERENCIA – Deja la apatía. Se compasivo, sensible, y misericordioso.
El ayuno que agrada a Dios es el dominio sobre nosotros mismos. Estar prontos a renunciar a las cosas, los goces y placeres diversos.
- Que ayune la lengua...
de la difamación y la murmuración, de las palabras vanas y las mentiras.
- Que ayune la voluntad...
de imponer el juicio, los vicios y las ofensas graves.
- Que ayunen los ojos...
de toda mirada curiosa y dañina.
- Que ayune la mano... de estar ociosa y en toda obra que destruye la voluntad.
Pidamos perdón por nuestras faltas y seremos perdonados
según la sinceridad con la que lo pidamos y perdonemos a los que nos ofenden.
